
Después de los aplausos vino el silencio. Ella tenía que deslizar en el piano las primeras notas de “Fuga y misterio”, un tango de Astor Piazzolla que ya había tocado muchas veces, pero que allí, en Paquistán, nunca nadie había oído. Se acomodó en el banquito, dio un suspiro profundo y permitió que aquella melodía entrañable guiara una vez más a sus manos de largos dedos finos, en ese escenario lejano.
No le fue mal. Los músicos la siguieron y no tardaron en llegar la ovación, la milonga y las palmas de un público de 2.500 paquistaníes delirantes. “La gente nos aplaudió como si fuéramos los Rolling Stones”, se emociona Paula Quiñoa, integrante de Conexión Tango, un trío de músicos argentinos que triunfa en el mundo. Un año después de su participación en el “World Performing Arts Festival”, en aquel país de Oriente Medio, Paula se presenta con su banda de jueves a domingo, en la Rambla de Barcelona, la ciudad española donde vive desde 2002.
Pero la historia de esta muchacha, que hoy recorre latitudes con partituras de tango debajo del brazo, comenzó hace 26 años, en el barrio de Floresta, en la ciudad de Buenos Aires. Hija de Franca y de Luis, nació el 1º de mayo de 1981, cuando sus hermanos Gabriela y José Luis tenían 5 y 3 años. Después llegarían Rosana y Silvia, sus dos hermanas menores.
“Ellos cuatro siempre fueron siempre mi debilidad. Creo que el amor a un hermano es indestructible”, cuenta Paula.
Cursó la escuela primaria y la secundaria en un colegio de monjas, el Espíritu Santo, que queda en su barrio. Desde muy chica tomó clases de piano. “Mi profesora me llamaba ‘terremotito’, porque nunca me quedaba quieta”, recuerda.
Reconoce que fue una niña revoltosa y creativa, y que más tarde se transformó en una adolescente rebelde. “Nunca me callaba, siempre tenía algo para decir y no aceptaba un ‘no’ por respuesta”, asegura. Esta actitud la relaciona con la rectitud de su padre, quien siempre intentó inútilmente ponerle límites a su accionar. “Mi rebeldía radica en la necesidad de medirme con mi padre, en la necesidad de confirmar que no necesito de su convicción sino de la mía para hacer las cosas”, sostiene.
Suficiente convencimiento debió tener para echar por tierra todos los mandatos familiares y, a sus 20 años, irse a España para vivir de la música. “En esa época yo estudiaba Abogacía. Quería dejar la carrera, pero mi familia me presionaba para que siguiera. Un día le llevé un 10 en Derecho Civil a mi papá y le dije: ‘Te das cuenta de que tonta no soy, pero no quiero dedicarme a esto’. Y no me discutió más”, recuerda.
La decisión de irse del país la tomó junto a su novio, Ricky Schneider, guitarrista, con quien más adelante formaría Conexión Tango. Se conocieron en octubre de 2001, cuando ella tenía 19, y él, 37. “Cuando lo vi por primera vez, supe que él era el hombre de mi vida”, lanza Paula. “Una vez me preguntó: ‘¿Qué cosa no dejarías de hacer si te ganaras la lotería?’ Yo le respondí que no dejaría de tocar el piano, de hacer música. Entonces, me di cuenta de que quería yo misma decidir sobre mi vida, sin que nada ni nadie me condicionara. Así fue como quise ir con él a probar suerte a Barcelona”, cuenta.
En un principio, Paula y Ricky tocaban jazz. Pero, de a poco, el tango terminó por conquistarlos definitivamente. “Yo me enamoré del tango, y este género me mostró todo su universo… Me empezó a llevar por el mundo”, se alegra. Con Conexión Tango, Paula se presentó en escenarios y festivales de Roma, Milán, Salerno (Italia), Toulouse (Francia), San Sebastián, Tarragona, Alicante y Barcelona (España), Lahore (Paquistán) y por supuesto Buenos Aires. Además, próximamente actuará en Rumania, Escocia e Inglaterra.
“Estando en Barcelona extraño a mi familia, a las calles, a la noche de Buenos Aires. Pero al tocar tango me siento cerca de mis raíces todos los días”, expresa Paula, que una vez por año visita su ciudad natal. “A veces pienso en lo que hice, en cómo cambié el rumbo de mi vida, y no lo puedo creer. Pero gracias a todo esto aprendí a luchar y no cansarme. Siempre hay piedras en el camino. Sólo se trata de saltarlas.”
Rosana Quiñoa
jueves, 8 de noviembre de 2007
Paula Quiñoa: "El tango me llevó por el mundo"
Publicado por
Vaquitas
en
19:36
Etiquetas: Personajes
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